Música, sexo, cine, literatura, tabúes, humor...

martes, 3 de junio de 2008

Amor, sexo y simbología... repaso de lecturas.

La insoportable levedad del ser, Kaufman, 1988.

El amante, Annaud, 1992.

Uomo che guarda, Brass, 1994.

Contrastes de ayer y de hoy: diferencias para siempre.


Encontré la segunda parte de Mondo Cane de Jacopetti y Prosperi (1963) y me puse a verla: diferencias entre ricos y pobres.



Un mundo dejándose la piel por el sustento: agua, comida, vivienda... y otro, el nuestro, claro, desperdiciando recursos naturales que "nos sobran".

Las costumbres sexuales y la sociedad en diferentes culturas como la americana, la mexicana o la africana.

La crítica religiosa también es parte del documental: cómo las mentes se autoconciencian de la divinidad religiosa, las posesiones y los martirios impuestos por uno mismo para "pagar por los pecados" cometidos.

Las referencias nos llevan hasta la antigua Grecia, donde los cultos a las divinidades y las sacerdotisas encargadas del ajetreo religioso, se confunden con las modernas posesiones diabólicas o divinas: ¿hay hoy alguna diferencia entre alguien que "cura" con las manos y otra persona que se arrastra por el suelo diciendo que es la "bestia"?

Todo, bajo el mismo concepto religioso de cristiandad y normalmente (no siempre) católico: Italia y España son dos referencias importantes, de lo que en unos años será la mitología del mundo occidental: la Iglesia, con sus estigmas y sus dogmas de fe hace lo imposible por perdurar.

Parece que se nos olvida que imperios (creaciones), divinidades (invenciones) y hombres (afamados inventores...) desaparecen con el tiempo.

Como todo.

Supervivencia a raudales...




Soy leyenda, Francis Lawrence, 2006.


Cuarta adaptación cinematográfica de la novela de Richard Matheson.

Con cambios como la ciudad de origen (N.Y por L.A.) y los elementos "enfermos" (en la novela, vampiros, aquí, tropa infectada de una especie de rabia), esta versión de momentos postapocalípticos con Will Smith y su perra Sam, tiene dos o tres detalles que la salvan de la típica "película de acción con el bueno frente a la horda de muertos".

Cómo el instinto de supervivencia prevalece incluso frente a la necesidad pura. Cómo los mecanismos mentales se refuerzan tras experiencias personales extremas y cómo podemos elegir entre hacer lo que hay que hacer, o ponerlo todo en manos de la fe y Dios.

Del mismo director es Constantine. Diablos y ángeles. Esta vez, el hilo conductor es el enfrentamiento parecido, de la razón y la luz, frente a la rabia y la oscuridad: Bob Marley de fondo como elemento pacificador, y una frase sobre la búsqueda de iluminar lo oscuro: lo objetivo frente a lo subjetivo, metáfora de la destrucción creadora. Creamos lo que tenemos y tenemos lo que nos merecemos.

De Matheson, decir que Spielberg encontró interesante un cuento suyo: "El diablo sobre ruedas".

lunes, 2 de junio de 2008

Excesos de ego...



En el DRAE, aparte de la definición de Freud por el psicoanálisis, se encuentra que el ego es la exacerbada y desmedida proporción de autoestima. Ya sabemos que los excesos se tocan, acarician, muerden, buscan y terminan copulando, claro.

¿Qué es escribir, esculpir, diseñar, mandar... sino demostraciones públicas de lo que nos "sobra" (alguien va "sobrao" que decimos coloquialmente...) y que algo más poderoso que el pudor, nos hace enseñárselo al público y en el que generalmente buscamos LA (no una) aprobación?

¿Qué se supone que hay detrás de una equivocación no reconocida?

Es divertido comprobar lo ególatras que somos en nuestro día a día. Disfrazamos el ego de enseñanza, juicio o arte. Nos remendamos la pena que nos provoca nuestra realidad con hilo fino y trenzado de libros, pensamientos ajenos y poemas de filósofos que ya se rieron de nosotros: no hay nada, a veces. Por eso, lo mejor es creernos libres y felices. Estúpidamente felices e imprevisiblemente libres.

Porque controlamos nuestro futuro, claro. Porque tenemos la suerte, que no tienen otros, de escribir posts como éste y creernos las palabras de los sabios que nos dijeron que decidir es lo normal o no, que ser tristes es lo normal o no, que, en definitiva, todo se va a tomar por culo como una polilla hacia la luz, como un the end cuando menos te lo esperas o un último beso que nunca sabremos recordar a tiempo y ponerlo en práctica con el siguiente amor... o no.

El ego, el dinero y Dios. El sexo, la naturaleza o la literatura. El rencor, la guerra y la subordinación. Internet, las tortas de maíz o una ONG. El ron, el aguardiente o el vino. La marihuana, el LSD o el peyote. La sinceridad, la farándula o la envidia.


Bienvenid@s al mercadeo: elijamos nuestros vicios.
(de Gustavo Navarro)

Sexo, desviaciones y parafilias.


(De alegriadeguadalupe.spaces.live.com)

Cada uno defiende lo suyo con uñas y dientes, claro. Y la lengua es tan importante en esta defensa que quizá a veces no sepamos qué hacemos con ella.

Desviaciones sexuales o parafilias: el otro día vi en la tv, en canal sur 2, en Colgados con Manu a una sexóloga hablando de parafilias (ella prefería este término): gente que se ponía a cien con el olor de los pies, con muñecas tipo barbie o con bichos de peluche, entre otras de las normalmente aceptadas socialmente.

¿Por qué no? La imaginación es lo que realmente hace que corra y fluya la sangre, y todos tenemos diferentes (no) experiencias como para rellenar libros y libros en los que la imaginación vencería a la corrección, decoro o todo eso que cierta gente se inventa para no tener libertad donde únicamente lapodemos tener: en una cama, o en una mesa, o en el suelo o donde nos dé la gana, compartiéndonos con la otra persona.

Otras, como la coprofilia, la necrofilia o la pedofilia rebasan nuestra capacidad de imaginación y ponemos en práctica elementos que chocan, destruyen, revientan... modelos sociales y necesidades básicas del ser humano en sociedad. (De aquí, la magnífica ilustración de Harry Clarke, para el cuento de Poe, Berenice.)