Música, sexo, cine, literatura, tabúes, humor...

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viernes, 6 de junio de 2008

Pederastia, pedofilia y las justificaciones.



Anoche veo en tele5 un programa sobre pedófilos que acompaña a las últimas noticias que los periódicos traen estos días: Internet, fotos, niños y niñas, pedófilos, pederastas y la ley que dice que si tienes trece años y consientes, puedes tener (en España) sexo con adultos.

Justificación por parte de ellos: que aman a los niños: un niño de 3 años (o menos) es amado (amor) por un adulto de veinte o treinta o más años. El amor era espiritual: el sexo es animal y como tal, práctico y realizable.

No sé qué pensar cuando un psquiatra dice que los pedófilos y pederastas están bien: se refiere a distinguir entre lo bueno y lo malo. Se refiere a que si está tan bien, no tienen por qué esconderse ni practicar ese secretismo... Si fuera bueno, (pensando en el mercado y con la técnica de ganar dinero) pensaba yo, ya se habría comercializado...

Es que ya se ha hecho, claro. Compra-venta de material pornográfico infantil, niños obligados a mantener entre ellos o con adultos relaciones sexuales, propias de un mundo futuro y no del que les está tocando vivir por su edad. De aquí, informaciones útiles.

La pregunta de siempre: ¿reinserción, que por la elevada tasa de reincidencia dicen los expertos que no sirve o pena de muerte y un parásito menos? (Foto)

¿Perdón y olvido o juicio sumario...? ¿Personas o dioses?

lunes, 2 de junio de 2008

Sexo, desviaciones y parafilias.


(De alegriadeguadalupe.spaces.live.com)

Cada uno defiende lo suyo con uñas y dientes, claro. Y la lengua es tan importante en esta defensa que quizá a veces no sepamos qué hacemos con ella.

Desviaciones sexuales o parafilias: el otro día vi en la tv, en canal sur 2, en Colgados con Manu a una sexóloga hablando de parafilias (ella prefería este término): gente que se ponía a cien con el olor de los pies, con muñecas tipo barbie o con bichos de peluche, entre otras de las normalmente aceptadas socialmente.

¿Por qué no? La imaginación es lo que realmente hace que corra y fluya la sangre, y todos tenemos diferentes (no) experiencias como para rellenar libros y libros en los que la imaginación vencería a la corrección, decoro o todo eso que cierta gente se inventa para no tener libertad donde únicamente lapodemos tener: en una cama, o en una mesa, o en el suelo o donde nos dé la gana, compartiéndonos con la otra persona.

Otras, como la coprofilia, la necrofilia o la pedofilia rebasan nuestra capacidad de imaginación y ponemos en práctica elementos que chocan, destruyen, revientan... modelos sociales y necesidades básicas del ser humano en sociedad. (De aquí, la magnífica ilustración de Harry Clarke, para el cuento de Poe, Berenice.)


viernes, 23 de mayo de 2008

El Tío Carlos y su gente fea: intertextualidad o mediocridad de los creativos de Repsol.

Vaya tela: gracias a "Charly" Torrebadella, componente del grupo musical El Tío Carlos me entero de que el anuncio comentado de Repsol se parece "mucho" al clip que sacó esta gente catalana en septiembre, me parece.

Una cosa es el concepto tradicional de intertextualidad -modernamente, también se acepta como referencias, autores seleccionados, afinidades estéticas...- y otra historia, como dice Charly es la mediocridad de copiar ideas ajenas, y, para más inri, con un objetivo totalmente distinto al que este trío musical pretende con sus imágenes y su letra.

La letra de la canción nos dice que somos como somos, personas, más allá de la "belleza" estética que nos quieren vender las multinacionales expertas en el márketing (¿con acento?).


Reitero las gracias. Es importante saber que las ideas de uno son de uno: para mí, compartir es lo más positivo que se puede hacer, como ha hecho Charly: otra cosa es adueñarte de algo que no es tuyo por la puta cara. Y lo de Repsol... se acerca peligrosamente a la definición de "plagio", ¿o no?

Con el permiso del trío catalán, cuelgo aquí el clip...


jueves, 22 de mayo de 2008

Repsol, los tatuajes y el medio ambiente.

Sigo intrigado por los recursos que la publicidad utiliza: gusten más o menos, eran impensables hace unos años, cuando nos decían que consumiéramos Coca-cola con la cara de felicidad o que compráramos Marlboro con un vaquero yanqui más feliz que el copón que seguro que no sabía que ya tenía cáncer de pulmón, el pobre. Impensables, pero tremendamente eficaces.

Hoy nos venden la moto (bueno, el coche, como Volvo, que dice que lleva 40 años preocupado por el medio ambiente) de que todo el mundo está preocupado por la naturaleza y que hay que respetarla. La idea es buena: saldrán más productos ecológicos, quedaremos bien por unos años con lo verde, y alguna empresa se dedicará a fabricar, distribuir y vender lo "verdemente" correcto.

Uno de los anuncios que me ponen tenso es el de Repsol y los tatuajes. Bello, con un buen texto y de imagen, quizá de lo mejor que haya visto últimamente.

El texto nos dice que hemos inventado muuuuchas cosas, todo bello y hermoso, cosas que existen y cosas que ya destruyéramos, para terminar así: "si hemos sido capaces de todo eso, ¿cómo no vamos a ser capaces de proteger lo que más nos importa? Repsol, inventemos el futuro"

¿Qué mierda tiene que ver lo que inventa ( o destruye) el hombre con lo que éste es capaz de proteger? Cambio retórico curioso y que nos arrastra a pensar en la bondad de la empresa anunciante y no en que esos mismos inventos, la tropa los utiliza como quiere y, normalmente, en beneficio propio, claro... Bueno, ¿eh?

Luis Castellón, profesional de la materia, me diría que me centro en el texto y no en lo visual y quizá llevara razón si me chillara eso. El efecto es el pretendido. La desilusión que sufrí al ver el final del anuncio (oh, es Repsol...) fue síntoma de que mi ansiedad por ver qué vendían fue in crescendo...

Ahí lo dejo.

martes, 20 de mayo de 2008

Ana Belén y las perlas micronizadas.

Sé que está pasado de moda ser comunista.

Y que los que lo fueron, ahora vadean hacia una izquierda más plural, ventajosa y moderna. Y sé, también que estas ideas posmodernas de igualdad, tolerancia y diálogo se aglutinan bajo las siglas de un partido, al que en los 80, uno de los cantautores más coherentes de este país, Javier Krahe, ya criticara por la incoherencia política de sus jefes. (Ah, Krahe fue vetado en los ayuntamientos del mismo partido que defendía y defiende igualdad, razón y justicia, pero eso es otra historia).

Hoy, el tiempo ha pasado. Los comunistas se van al PSOE, o se aburren y se van y punto. Los del PSOE no se creen lo que predican y el PP está más perdido que el barco del arroz. Los extremistas actúan impunemente, porque el diálogo está sobre la mesa y las bombas bajo los coches.

Se llama Dermobiótica: la mezcla se compone de perlas y caviar. Para las arrugas, ya sabéis.

Curioso: perlas y caviar. Ana Belén. Para las arrugas.

Ya diré el precio.

Colocón de primavera... con razón o sin ella.




Ese cebollón... esa pose de divo de la música, ese mate recortado por unas gafas de sol que dejan entrever el cansancio de los años...

Al principio pensé: "qué parodia de Calamaro, ése no es él..." Pero al nombrar a Rodrigo Fresán...

A la primera pregunta, el entrevistado se explayó: los entrevistadores callados, con miedo a cortar a un profeta ciego, que repartía con esa "dulsura" argentina hostias al público español en un programa de la televisión nacional a las tantas de la madrugada, profetizando la mierda de futuro musical que nos esperaba, teniendo en cuenta el oscuro presente que vivimos.

Con la segunda y la tercera pregunta, perdidas ya las formas, Calamaro se dedicó a contar que no soporta que el público español no compre su disco y se preguntaba las razones de ello. Defendía que lleva dedicado a la música años y años.

Me hace gracia que tenga que venir alguien de fuera a decirnos que preferimos a Chikilicuatre que a un buen compositor.

Me hace gracia que quien tiene el privilegio de vender discos, esté jodido por no vender más o exprese que le molesta y le extraña que su disco no se encuentre entre los 30 más vendidos de acá, del país donde ya ha triunfado el mismo músico.

A esto hemos llegado: a que los que llevan años dedicados a un arte, nos echen en cara qué mal público somos. Qué más da la nacionalidad. Se vende como derrotado, pero gana pasta promocionándose... ¿alguien entiende algo?

Quizá si no hubiera ido tan colgado...

domingo, 20 de abril de 2008

Network: un mundo implacable.





Network, de Sidney Lumet, 1976.

Obtuvo cuatro estatuillas y consiguió seis nominaciones más, y no es para menos viendo la brutal crítica que se hace de uno de los medios audiovisuales más poderosos que tenemos: la televisión.

El poder de la televisión, los entresijos del capitalismo imperante, la obsesión con el poder y el triunfo son algunas de las pinceladas que podemos contemplar atónitos en esta amalgama de historias sin final feliz.

La persuasión, la publicidad, el dinero, el "borreguismo" al que llegamos sin esfuerzo... todo magníficamente contado por Lumet con guión de Chayefsky.

Ver esta película hace pensar en quién dirige nuestras respectivas elecciones al querer informarnos: quién toma las decisiones sobre cuándo, cómo, dónde y hasta dónde nos enteraremos de lo que pasa en el mundo.

Recuerdo que Habermas habla de que los requisitos o características de la Modernidad no están cumplidos, porque no hemos sabido explotar positivamente ciertas características de la Ilustración.

Arrastramos deficiencias culturales, sociales y educacionales que la televisión aprovecha para mantenernos menos libres, creándonos necesesidades vacías que no necesitamos y haciendo que nos cuestionemos si los patrones que asumimos como normales lo son en realidad.